Bendición de la primera piedra del Complejo Parroquial

Colocacion de la primera piedra de la  iglesia  del porvenir
foto: Juan carlos muñoz

El pasado viernes, 12 de junio, el Cardenal Arzobispo de Sevilla bendijo la primera piedra del futuro complejo parroquial de San Carlos Borromeo. Más de doscientos fieles se reunieron bajo una carpa, en el solar que ocupará el edificio,  en una tarde calurosa, también en lo afectivo, por la emoción que se palpaba en el ambiente y la ilusión de estar construyendo la historia de nuestra Comunidad.

Tras una introducción, en la que el arquitecto-director del proyecto explicó a los presentes el contenido básico del mismo y las fases en las que se desarrollará,  se leyó el acta que reflejaba el momento que se estaba celebrando, y un fragmento del capítulo tres de la carta de san Pablo a los Corintios. Posteriormente  tomó la palabra el Cardenal para explicar el significado de esta primera piedra de la Parroquia, que dijo,  empezaba a hacer realidad un proyecto largamente soñado por la Archidiócesis de Sevilla. Animó a los presentes a crecer, al mismo tiempo que la construcción del edificio, como comunidad parroquial, fortaleciendo la acción pastoral con el compromiso de todos. Finalmente, procedió a la bendición del bloque de mármol, que se situará justo en la mesa de altar de la futura iglesia, como pedestal de la reliquia que el mismo Cardenal regaló a la Parroquia en la Eucaristía de toma de posesión de nuestro párroco.

La piedra es un rectángulo de mármol blanco en cuya cara frontal está esculpida la inscripción “humilitas”, lema del episcopado de San Carlos Borromeo. En el acto se explicó que no sólo se eligió la inscripción por pertenecer al santo titular, sino porque la humildad es uno de los dones que deseamos para nuestra comunidad parroquial. Debajo del término latino, aparece una inscripción conmemorativa: FUE BENDECIDA Y COLOCADA ESTA PRIMERA PIEDRA DE LA PARROQUIA SAN CARLOS BORROMEO, DE SEVILLA, EL 12 DE JUNIO DE 2009, POR EL CARDENAL AMIGO VALLEJO, ARZOBISPO DE SEVILLA. En la cara superior de la Piedra, sobre la que descansará la citada reliquia, aparece otra inscripción latina: SUPER HANC PETRAM, AEDIFICABO ECCLESIAM MEAM (SOBRE ESTA PIEDRA EDIFICARÉ MI IGLESIA).

primerapiedra2Junto a la primera piedra se sepultaron otros objetos de gran simbolismo: D. Jesús Maya Sánchez, Vicario Episcopal de la zona Sevilla Ciudad I depositó copias del Decreto de creación de la Parroquia y del decreto de nombramiento del párroco; D. Mariano Pérez de Ayala Conradi y D. José Luís Peinado Merchante, como protagonistas de las conversaciones entre el Ayuntamiento y la Diócesis para la cesión de los terrenos, depositaron copias del Acuerdo de dicha cesión y de las Escrituras del mismo;  los jóvenes que se confirmaron en la Catedral hace unos días, aportaron un álbum de fotos que recoge las actividades de este año, el cartel que anunciaba nuestra primera misa, un cartel de la Virgen ante el que hemos rezado durante el mes de mayo y los números que hasta ahora se han publicado del boletín parroquial HUMILITAS;  D. Carlos González, nuestro párroco, depositó el listado de los niños bautizados durante este año; un miembro del Consejo de economía colocó monedas de curso legal; los niños de la Parroquia aportaron las noticias de hoy y las que durante este año han aparecido en prensa sobre la Parroquia; D. José Delgado Herrera, el arquitecto de la obra,  depositó una copia del proyecto y, por último, el Sr. Cardenal aportó una copia del acta de la liturgia de bendición que se acababa de firmar.  Todas estas personas, y algunos voluntarios más, procedieron a arrojar la tierra necesaria para que la primera piedra y los objetos simbólicos que con ella quisimos enterrar, queden también guardados en nuestro corazón.

En diversos momentos de la ceremonia los feligreses irrumpieron en aplausos, que mostraban su alegría y la esperanza de ver pronto en pie el edificio que será Casa de Dios y lugar de oración, caridad y servicio, y propagación de la Buena Noticia.

Gracias a la generosidad y colaboración de entidades y feligreses pudimos terminar nuestra celebración con un refrigerio, que además de ayudar a sobrellevar las altas temperaturas, permitió la confraternización,  compartiendo así nuestra alegría y los deseos de comprometernos con este proyecto. Muchas personas suscribieron ese día su cuota parroquial, que permitirá conseguir los medios económicos suficientes para hacer frente a los costes de la obra y también hubo hermanos y hermanas que ofrecieron donativos con el mismo fin. En nuestras manos está que pronto podamos disfrutar del templo y contemos con los medios adecuados para desarrollar nuestra actividad pastoral.