Sistema de sonido personalizado para las personas con problemas de audición.

Hoy hemos comenzado en la Parroquia las pruebas de un sistema de sonido personalizado para las personas con dificultades de audición.

Aunque dicho así puede sonar a algo complejo, en la práctica es bien sencillo. Hemos incorporado al equipo de megafonía del templo una pequeña emisora de radio que hace posible que, con la ayuda de un sintonizador de FM y unos auriculares, la persona reciba el sonido de manera directa y sin la interferencia del eco ambiental.

La primera prueba, en la misa de esta tarde, ha resultado muy satisfactoria. Ahora se trata de ir ampliando el número de personas que usen este nuevo servicio para ir afinando y depurando posibles fallos que puedan surgir.

Por lo general, todos nos sentimos muy incómodos cuando asistimos a algún evento en el que no oímos. Es peor no oír que no ver. Máxime en las celebraciones litúrgicas, en las que la base principal de nuestra participación es la escucha… Sin la escucha, la participación no es activa y la fe se atrofia. En una ocasión, un escriba le preguntó a Jesús: «¿Qué mandamiento es el primero de todos?». Y Jesús respondió: «El primero es: “Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor…”» (cf. Mc 12, 28 ss). Todo empieza por la escucha y todo esfuerzo que hagamos por mejorar las condiciones de escucha en nuestros lugares de culto y de reunión será siempre bien empleado.

Hemos iniciado las pruebas en el 92.0 de FM y la emisión se realiza a muy baja potencia para no llevar la señal más allá del templo. Para su uso es válido cualquier transistor de radio de FM o teléfonos móviles (no smartphone) que dispongan de sintonizador de radio.

Comenzar la Cuaresma mejorando las condiciones de “escucha” es buena manera de comenzar.