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El Consejo parroquial de Economía aprobó el Presupuesto para 2023

El pasado 21 de diciembre, el Consejo parroquial de Economía aprobó el presupuesto para el ejercicio 2023. A continuación, vamos a exponer el marco en el que se desarrollará la economía parroquial en el próximo año.

Para la economía parroquial, el año 2023 se presenta como el primer año en que no se prevé ninguna compra de material ya que, con los roperos de la sacristía, incluidos en los presupuestos de 2021 y 2022, concluyó el equipamiento necesario de nuestro complejo parroquial.

Por el contrario, sí que aumentarán un poco los gastos de funcionamiento debido al incremento de precios de los suministros, los mantenimientos y, sobre todo, las tareas de pintura y conservación a los que hay que ir sometiendo el edificio después de once años de funcionamiento.

Como siempre, nuestro mayor capítulo de gastos corresponde a la amortización del préstamo y los intereses financieros. En 2022 hemos hecho un gran esfuerzo en la amortización del préstamo. Iniciamos el año con un capital pendiente de 1.024.876,62 € y hemos terminado con 832.829,25 € pendientes de amortización. Hemos amortizado 192.047,37 € y pagado un total de 16.640,37 € en concepto de intereses.

Nuestro préstamo tiene un tipo de interés de Euríbor + 1,75 y será actualizado el 10 de febrero de 2023, pasando de 1,75% actual a no menos de 5% según las previsiones. Esto supone que el capítulo intereses financieros nos subirá un 123%, pasando de 16.609,46 € en 2022 a 37.125,77 € en 2023. Aun así, debido a nuestra austeridad en el gasto, estimamos que podremos amortizar anticipadamente algo más de 20.000 €, con lo que nuestro capítulo de amortización de préstamo y gastos financieros ascenderá a más de 156.000 €, alcanzando casi el 58% de nuestro presupuesto anual.

 Nada de lo anterior impide que atendamos generosamente a la Comunicación de bienes mediante nuestra aportación a Cáritas, Misiones, Manos Unidas, Seminarios, Conventos de Clausura, Fondo Común Diocesano. A este concepto se destinará el 28% de nuestros recursos.

Hay un capítulo de gastos no cuantificado en el presupuesto que no podemos dejar de mencionar: los trabajos de limpieza, mantenimiento y administración. Suponen, aproximadamente, un total de 900 horas de trabajo anuales, que de manera voluntaria desempeñan hombres y mujeres de la parroquia.

Todo este presupuesto de gastos se sostiene sobre tres fuentes principales de ingresos: los servicios parroquiales, la aportación de los fieles y la gestión del inmueble.

Las tasas de despacho parroquial (partidas de bautismo, expedientes matrimoniales, etc.), los donativos voluntarios con motivo de los sacramentos (bautizos, bodas, exequias), los estipendios de misas y los ingresos del columbario alcanzarán, según la estimación, el 8,5% del total de ingresos.

La gestión del inmueble (uso de salones para actos no pastorales, el uso de la vivienda por parte del párroco y el uso del garaje) supondrán unos 20.000 €, el 7,5% del total de ingresos.

Sin duda, el capítulo ingresos más importante es la aportación de los fieles a través de las colectas dominicales, los donativos y la suscripción de cuotas parroquiales. Esto supondrá casi el 85% de los ingresos. Aun así, para este año 2023, que se presenta complicado por la crisis económica, estimamos que se producirá un descenso en las aportaciones.

Esperamos que el rigor presupuestario con el que trabajamos y la labor constante de transparencia en materia económica sirvan para continuar contando con la confianza de los fieles de la parroquia. Hasta ahora nunca han fallado, al contrario, su generosidad ha superado siempre nuestras previsiones. Seguiremos trabajando cada día para mantener viva esta confianza y seguimos elevando súplicas al Padre por nuestro bienhechores vivos y difuntos.

Si lo desea puede hacer su donativo mediante:

¿Conoces nuestro portal de Belén?

Si aún no ha visto nuestro original portal de Belén, ahora lo puede conocer a través de nuestra web.

Aún así, merece la pena visitarlo.

Le esperamos.

 

 

AYER SE PRESENTÓ EL NUEVO PLAN PASTORAL DIOCESANO

Comienza un nuevo año litúrgico con el primer domingo de Adviento. El punto de partida para vivir este tiempo es el convencimiento de que necesitamos ser salvados y de que Cristo viene a salvarnos. Venir es hacerse presente. Adviento significa venida, la venida del Señor. Nos preparamos para conmemorar en Navidad el inicio de su venida: la Encarnación, el Nacimiento, su paso por la tierra. Pero Jesús no nos ha dejado nunca, se ha quedado en este mundo de diferentes maneras: en la Eucaristía, en la Iglesia, en su Palabra, en los pobres, en los acontecimientos, en el corazón de los fieles. Y vendrá a cada uno de una forma definitiva a la hora de la muerte, y finalmente en la resurrección universal.

Hoy presentamos el nuevo Plan Pastoral Diocesano en nuestra Santa Iglesia Catedral. A lo largo del curso pasado hemos reflexionado y aportado propuestas, y se ha ido aquilatando su contenido en los diferentes consejos e instancias diocesanas, desde la continuidad con los planes pastorales anteriores. Os invito a trabajar generosamente, todos juntos, conscientes de que el principal agente evangelizador es el Espíritu Santo. Sin embargo, este trabajo conjunto nos ayuda a buscar la voluntad de Dios, a crecer en comunión y sinodalidad, a conocer mejor la realidad que vivimos, a intensificar la conversión personal, también a impulsar la renovación de nuestras comunidades, a organizar la acción pastoral, a fortalecer la corresponsabilidad, y a impulsar una nueva evangelización. Es necesario para cumplir todo esto disponer de los métodos y medios convenientes, y, al mismo tiempo, trabajar con constancia y evaluar tanto la marcha del trabajo como la consecución de los objetivos y de las acciones propuestas.

Hago una invitación a todas las personas que formamos la comunidad diocesana. Debemos remar mar adentro, poniendo la confianza en la palabra del Señor (cf. Lc 5, 5); debemos cumplir la misión que el Señor encomienda hoy a su Iglesia. Este Plan Pastoral debe servir para que nuestra Iglesia de Sevilla sea más fiel a Jesús, llevando a cabo su misión propia y específica de la mejor manera posible y sirviéndose de todos los medios de que dispone.

La acción pastoral es la actualización que la Iglesia realiza de la acción salvadora de Jesucristo. Esta tarea implica diversas funciones, denominadas acciones pastorales o acciones eclesiales, es decir, ministerios de la Iglesia en distintos ámbitos de realización. Jesucristo es maestro, sacerdote y rey, y este triple oficio dio lugar posteriormente al triple ministerio de la Palabra, de los sacramentos y de la guía. Estos ministerios se denominaron asimismo funciones pastorales: la profética o anuncio de la Palabra, la litúrgica o celebración del culto y la caritativa o servicio de la comunidad.

El Concilio Vaticano II lo expresa en múltiples ocasiones. Las acciones eclesiales quedan anunciadas de esta forma: el ministerio profético es servicio de la Palabra a todos sus niveles: evangelización, catequesis y homilía. El ministerio litúrgico es la celebración de los misterios cristianos en los distintos aspectos: la Eucaristía, los demás sacramentos y la liturgia de las horas. El ministerio hodegético es el servicio cristiano en la organización y dirección eclesial y la promoción caritativa integral como servicio cristiano en el mundo. En nuestro Plan Pastoral hemos recogido esta distribución, añadiendo un cuarto aspecto o dimensión: la comunión y coordinación diocesana, la corresponsabilidad y la sinodalidad, el recorrer juntos el camino.

Agradezco la colaboración de todos los que han trabajado en la elaboración de este nuevo Plan Pastoral Diocesano, especialmente a la comisión redactora, y lo pongo en manos de todos los fieles de la Archidiócesis, con total confianza en Cristo resucitado, presente en su Iglesia, con plena confianza en el Espíritu Santo, que es nuestra fuerza, en María Santísima y en nuestros santos Patronos. ¡Duc in altum!

+ José Ángel Saiz Meneses

Arzobispo de Sevilla

 

Carta pastoral: «Mira, hago nuevas todas las cosas» (Ap. 21, 5)

Plan Pastoral Diocesano 2022-2027

 

ADVIENTO 2022: De las cartas pastorales de san Carlos Borromeo, obispo (Acta Ecclesiae Mediolanensis, t. 2, Lyon 1683, 916-917)

Sobre el tiempo de Adviento

Ha llegado, amadísimos hermanos, aquel tiempo tan importante y solemne, que, como dice el Espíritu Santo, es tiempo favorable, día de la salvación, de la paz y de la reconciliación; el tiempo que tan ardientemente desearon los patriarcas y profetas y que fue objeto de tantos suspiros y anhelos; el tiempo que Simeón vio lleno de alegría, que la Iglesia celebra solemnemente y que también nosotros debemos vivir en todo momento con fervor, alabando y dando gracias al Padre eterno por la misericordia que en este misterio nos ha manifestado. El Padre, por su inmenso amor hacia nosotros, pecadores, nos envió a su Hijo único, para librarnos de la tiranía y del poder del demonio, invitarnos al cielo e introducirnos en lo más profundo de los misterios de su reino, manifestarnos la verdad, enseñarnos la honestidad de costumbres, comunicarnos el germen de las virtudes, enriquecernos con los tesoros de su gracia y hacernos sus hijos adoptivos y herederos de la vida eterna.

La Iglesia celebra cada año el misterio de este amor tan grande hacia nosotros, exhortándonos a tenerlo siempre presente. A la vez nos enseña que la venida de Cristo no sólo aprovechó a los que vivían en el tiempo del Salvador, sino que su eficacia continúa, y aún hoy se nos comunica si queremos recibir, mediante la fe y los sacramentos, la gracia que él nos prometió, y si ordenamos nuestra conducta conforme a sus mandamientos.

La Iglesia desea vivamente hacernos comprender que así como Cristo vino una vez al mundo en la carne, de la misma manera está dispuesto a volver en cualquier momento, para habitar espiritualmente en nuestra alma con la abundancia de sus gracias, si nosotros, por nuestra parte, quitamos todo obstáculo.

Por eso, durante este tiempo, la Iglesia, como madre amantísima y celosísimo de nuestra salvación, nos enseña, a través de himnos, cánticos y otras palabras del Espíritu Santo y de diversos ritos, a recibir convenientemente y con un corazón agradecido este beneficio tan grande, a enriquecernos con su fruto y a preparar nuestra alma para la venida de nuestro Señor Jesucristo con tanta solicitud como si hubiera él de venir nuevamente al mundo. No de otra manera nos lo enseñaron con sus palabras y ejemplos los patriarcas del antiguo Testamento para que en ello los imitáramos.

 

Segunda lectura del Oficio del lunes de la I semana de Adviento.