NUESTRO ARZOBISPO DECRETA LAS DISPOSICIONES A SEGUIR ANTE LA PANDEMIA POR CORONAVIRUS

A primeras horas de la tarde de hoy hemos conocido las disposiciones que nuestro Arzobispo, Don Juan José Asenjo Pelegrina, ha decretado ante la pandemia por coronavirus. En este enlace podéis leer el texto íntegro.

A modo de resumen, subrayamos las medidas que afectan concretamente a nuestra parroquia:

  1. Se intensifica la oración en favor de los enfermos y sus familiares, los profesionales sanitarios, como también por los difuntos.
  2. Se suspenden todas las actividades de formación y catequesis para niños, jóvenes y adultos.
  3. Todos los fieles cristianos en la Archidiócesis de Sevilla están dispensados de la asistencia a la celebración dominical. Recomendamos seguir la santa Misa por radio o televisión, así como por internet; haciendo la comunión espiritual.
  4. Celebraremos la Eucaristía diariamente y en los horarios habituales, aunque sea con un número muy limitado de fieles e incluso sin ellos. Todos deben atenerse a las prácticas siguientes:
  • Suprimir el agua bendita a la entrada del templo.
  • Durante la celebración de la misa se suprima el gesto de la paz.
  • Recibir la Sagrada Comunión en la mano con la debida reverencia.
  • Lavado de manos del sacerdote antes y después de la distribución de la sagrada comunión.

5. Siguiendo las indicaciones de las autoridades sanitarias, el número de los asistentes a las celebraciones litúrgicas no sea superior al tercio del aforo de la iglesia (en nuestro caso: 105 personas) y se respete la distancia de seguridad mínima de un metro y medio de distancia entre las personas.

  1. Se seguirá ofreciendo el sacramento de la Penitencia, manteniendo la distancia recomendada, en la capilla penitencial.
  2. Se suspenden las celebraciones públicas de piedad popular en este tiempo de Cuaresma, previo a la Semana Santa, como viacrucis, retiros, conferencias y charlas cuaresmales.
  3. El templo permanecerá abierto, como habitualmente, para favorecer la visita al Santísimo y la oración personal.
  4. Seguiremos prestando atención espiritual y material a los enfermos, a los ancianos, a los pobres, a los niños y a las personas vulnerables.

Reiteramos desde aquí la necesidad de observar fielmente todas las disposiciones que se nos propongan desde las autoridades sanitarias, no olvidar el deber de cuidar el deber precioso de la vida, propia y ajena, y estar prestos al servicio de quienes nos necesiten.

Aprovechemos esta situación para dar un testimonio público de nuestra fe mediante la esperanza y la caridad.