Historia de la parroquia

El entonces arzobispo de Sevilla, el cardenal Carlos Amigo Vallejo, firmó el decreto de creación de la parroquia el 4 de junio de 2008, erigida con el nombre canónico de San Carlos Borromeo. Su feligresía está segregada de las parroquias de San Sebastián y el Corpus Christi. Según se detallaba en el propio decreto de erección de la nueva parroquia, su demarcación está comprendida “a la izquierda de la línea que partiendo del cruce de la avenida de la Borbolla con la avenida de Felipe II va por el eje de ésta hasta esquina con calle Ramón Carande, eje de la calle Ramón Carande, eje de la calle Luis Rosales hasta esquina con calle Cardenal Ilundain. Sigue por el eje de calle Cardenal Ilundain, eje calle Páez de Rivera hasta punto medio del río Guadalquivir, sigue por el eje del río aguas arriba hasta el edificio de la Junta del Puerto, eje de la avenida de Moliní, eje de la Glorieta de México, eje de la avenida de Eritaña hasta su cruce con la avenida de la Borbolla, y por el eje de ésta hasta su encuentro con el punto de partida”.

Tan sólo tres semanas después, el 21 de junio de 2008, el Arzobispo de Sevilla nombraba párroco de la nueva parroquia a Carlos M. González Santillana, natural de Osuna (Sevilla), ordenado sacerdote el 15 de septiembre de 1996. En el momento de su nombramiento como de párroco de San Carlos Borromeo, es secretario general y canciller de la Archidiócesis de Sevilla además de canónigo de la Santa Iglesia Catedral, consejero delegado de la Fundación Capitular Colombina y capellán de la comunidad de religiosas agustinas del convento de la Encarnación. Anteriormente había ocupado los cargos pastorales de administrador parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, de Osuna y San Eutropio, de Paradas, y párroco de Nuestra Señora del Buen Aire, en los poblados de Marismillas, Sacramento, San Leandro y Vetaherrado, pertenecientes a Las Cabezas de San Juan.

La actividad en la parroquia, cuando todavía no se había edificado nada en los suelos elegidos para el templo, comenzó de inmediato. El 25 de julio, en una modesta caseta de obras prefabricada de 14 metros cuadrados arrancó el despacho parroquial. Para la primera misa parroquial hubo que esperar al primer domingo de septiembre, el día 7 a las 12.30 de la tarde, en la capilla del colegio Compañía de María con todos los ornamentos prestados salvo la patena y el cáliz, regalos de unos fieles llegados de Paradas. Aquella primera eucaristía contó con la participación de casi doscientos feligreses “sin techo” a los que se habían unido algunos parroquianos de San Eutropio de Paradas, que habían querido sumarse a ese primer oficio religioso de su antiguo párroco en el nuevo destino.

Antes de un mes, el 2 de octubre de 2008, el Consejo Presbiterial de la Archidiócesis había dado el visto bueno al anteproyecto de construcción del complejo parroquial redactado por el arquitecto José Delgado Herrera. Pero como la parroquia, antes que el edificio, son las almas confiadas al párroco, a Javier y a Luis, primogénitos ambos de sus respectivas familias, les cupo el honor de ser los dos primeros bautizados en la parroquia de San Carlos el 5 de octubre y así inaugurar las dos primeras hojas del libro de bautismos.

El libro de matrimonios, como es costumbre, lo inauguró el párroco con la inscripción de su toma de posesión, presidida por el cardenal Amigo el 2 de noviembre, en puertas de la onomástica del santo titular de la parroquia y de los dos protagonistas: el cardenal y el párroco, los tres de nombre Carlos. Y más presente aún se hizo el cardenal Borromeo con la entrega de un relicario por parte del arzobispo en prueba de ”su confianza y agradecimiento personal”.

Para finales de ese mes de noviembre, ya se había constituido el primer grupo parroquial que se reunía los lunes en las instalaciones provisionales y se habían sentado las bases para la elaboración del Plan Pastoral con el envío de un cuestionario a los feligreses.

El siguiente hito en la vida parroquial tuvo un papel importante: el boletín Humilitas -el lema del obispo Borromeo- veía la luz el 1 de febrero de 2009 como cauce de información a la feligresía. Así, este boletín pudo recoger el primer via crucis penitencial celebrado el 20 de marzo en el mismo solar donde iba a construirse el templo en torno a una cruz regalada por la hermandad de la Paz.

La primera piedra del templo se colocó el 12 de junio en un acto presidido por el cardenal Amigo Vallejo, quien bendijo el bloque de mármol con la inscripción “Humilitas” esculpida en una de sus caras, que en la actualidad acoge la reliquia de San Carlos Borromeo en el frontal del altar del templo parroquial. Junto a la primera piedra se sepultaron otros objetos de gran simbolismo, como recogía la crónica de aquel día en la web parroquial: “D. Jesús Maya Sánchez, Vicario Episcopal de la zona Sevilla Ciudad I depositó copias del Decreto de creación de la Parroquia y del decreto de nombramiento del párroco; D. Mariano Pérez de Ayala Conradi y D. José Luis Peinado Merchante, como protagonistas de las conversaciones entre el Ayuntamiento y la Diócesis para la cesión de los terrenos, depositaron copias del Acuerdo de dicha cesión y de las Escrituras del mismo;  los jóvenes que se confirmaron en la Catedral hace unos días, aportaron un álbum de fotos que recoge las actividades de este año, el cartel que anunciaba nuestra primera misa, un cartel de la Virgen ante el que hemos rezado durante el mes de mayo y los números que hasta ahora se han publicado del boletín parroquial HUMILITAS;  D. Carlos González, el párroco, depositó el listado de los niños bautizados durante este año; un miembro del Consejo de economía colocó monedas de curso legal; los niños de la parroquia aportaron las noticias de hoy y las que durante este año han aparecido en prensa sobre la parroquia; D. José Delgado Herrera, el arquitecto de la obra,  depositó una copia del proyecto y, por último, el Sr. Cardenal aportó una copia del acta de la liturgia de bendición que se acababa de firmar.  Todas estas personas, y algunos voluntarios más, procedieron a arrojar la tierra necesaria para que la primera piedra y los objetos simbólicos que con ella quisimos enterrar, queden también guardados en nuestro corazón”.

Dos días más tarde, aprovechando la carpa dispuesta para el acto simbólico, los fieles se congregaban para celebrar la primera eucaristía en el solar del templo el 14 de junio, fecha cargada de resonancias. Esta eucaristía terminaría con una procesión eucarística por el interior del solar. Pero más allá de simbolismos, el arranque efectivo de los trabajos sobre el terreno se sitúa el 26 de junio de 2009 con la firma del acta de replanteo e inicio de la obra.

En octubre ya empezaron a hacerse visibles los pilares y muros de cimentación de la parroquia, una vez excavados los 5.000 metros cúbicos de tierra en el solar. Las obras continuaron a buen ritmo hasta que el 24 de marzo de 2010 se coronó la estructura con la “puesta de bandera” que en el gremio de la construcción señala el fin de los trabajos de estructura. Desde ese día, ondeó la bandera de la Santa Sede en lo más alto del complejo parroquial.

Las aportaciones de los fieles a través de las campañas de donativos, las rifas, las cuotas parroquiales y la campaña del metro cuadrado (a razón de 600 euros por cada unidad de superficie) habían comenzado el 20 de diciembre de 2009 y casi medio año después, en abril de 2010, habían alcanzado la cifra de sesenta suscripciones. La vida de la parroquia seguía dando muestras de vitalidad con la primera unción de enfermos que organizó el equipo de Pastoral de la Salud en mayo de ese mismo año coincidiendo con la festividad de la Ascensión del Señor.

La construcción del templo en sí (segunda fase del proyecto) dio comienzo el 24 de agosto de 2010 con la colocación de las armaduras metálicas de los pilares. Pero los pilares espirituales estaban para entonces más que afianzados: el 29 de noviembre comenzaron las misas en la capilla parroquial, un salón ya terminado capaz para 150 personas ornamentado gracias a la colaboración de las parroquias de Nuestra Señora de la Victoria de Osuna, San Eutropio de Paradas y Nuestra Señora de los Remedios de Sevilla. Desde esa fecha, la eucaristía se celebraba a las siete y media de la tarde todos los días.

La primera exposición del Santísimo tuvo lugar el 10 de febrero de 2011 a las 18.30 horas y en junio de ese mismo año se celebró la primera procesión del Corpus Christi con Jesús Sacramentado recorriendo la manzana alrededor del templo parroquial. Para su preestreno hubo que esperar a la Nochebuena de 2011, con la misa del gallo en el interior, habilitado provisionalmente con unos plásticos aislantes de la humedad del suelo de hormigón, una moqueta roja y trescientas sillas blancas de terraza alquiladas que se quedaron cortas para la extraordinaria afluencia de fieles, deseosos de contemplar el progreso de la obra y disfrutar ya de su iglesia terminada.

El año 2011 se consumió entero en obras, facilitadas por la concesión del aval que la Archidiócesis concedió para formalizar el préstamo de dos millones de euros con que abonar los trabajos constructivos. Fue en julio de ese año, el día del apóstol Santiago patrón de España, cuando se bendijo el sagrario, una pieza que permanecía en la cripta de la colegial del Salvador y que precisó de la restauración de Enrique Gutiérrez Carrasquilla.

Al año siguiente, en 2012, el día de Santa Ana y San Joaquín, el obispo auxiliar monseñor Santiago Gómez Sierra presidió la bendición del Cristo crucificado que presidirá a partir de entonces el presbiterio. Se trata de una talla policromada del siglo XVII de autoría desconocida regalado a la parroquia y restaurado con la aportación de los feligreses. La aportación alcanzó los 18.000 euros (9.000 para sufragar los trabajos de restauración y la misma cantidad como donativo a la Fundación Cardenal Spínola de Lucha contra el Paro). Los trabajos de restauración no se iniciaron hasta que no se recaudó la cantidad donada a la Fundación.

La historia de la parroquia San Carlos Borromeo tiene subrayada en rojo la fecha del 3 de noviembre de 2013. Ese día, 64 meses después de erigida la parroquia, el arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo presidió el rito de dedicación del templo parroquial en una ceremonia que comenzó a las seis de la tarde. Así lo contó en ABC un parroquiano precisamente:

http://hemeroteca.sevilla.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/sevilla/abc.sevilla/2013/11/04/030.html